lunes 2 de noviembre de 2009

La baba tartamuda,adhesiva,viscosa,que impregna las paredes tapizadas de corcho
y contempla el desastre a través del bolsillo.
Oliverio Girondo.


La baba de Girondo en el 99’
Hizo estragos.
Se incrusto en mis papeles, se hilo a mis apuntes y a mis libros.
¿y que trajo?: la que soy.
La baba me hilo al viejo, se desbordó, me mostró caminos.
Hiló… hasta hacerme la que soy..
La baba me miro, se hilo en mi y construyó un cuerpo,
Una voz.
Cuando grito desde el desierto, cuando solo hay baba para tragar;
Nada de agua
Solo baba
Solo saliva.
Solo yo, mi cuerpo mi saliva y mi sed.
Los hilos de baba del viejo me encuentran y me recuerdan que estoy viva,
Que aun tengo baba para tragar y para que traguen otros, que aun puedo hacer globos con mi baba y escupir al que me insulta.
Que puedo
Seguir viviendo el momento sublime cuando me encuentro acostada y ella saliendo de mí,
Sin avisarme, moja mis labios y mi almohada.
La baba del viejo se metió en mis diarios sustrajo a las otras babas,
Se atornillo como caramelo a mi cama.
La baba del viejo Girondo en el 99.

viernes 17 de julio de 2009

¿Vision?

Alan Pauls me dice: si se tiene que caminar, se tiene que caminar en lo desconocido, en este no- saber se esconde la existencia. Caminar, caminar, hay que viajar 50,10 kilómetros bajarse del movimiento, que te duelan los pies, caminar y dejar la escuela, el barrio, experimentar el perderse. Desintegrar el lugar con miradas, hacerlo uno.
-Es muy fácil decir todo eso, con esos ojos agrandados, redondos y claros ¿quien no quiere caminar si tiene tu existencia?, podrías regalarle algo a la gente que te mira con ojos atónitos, esperando algo de vos, una migaja de eso que tenés que no se explica en tu cara-
Hay que dejar de caminar en el barrio, hay que salir, 50 ,10 kilómetros esconderse, mirarse en vidrieras, en las que no se sabe que se vende, perderse en bares, mirar las mesas, encontrarse tan incomodo y desintegrar el lugar con los ojos, volcarlos en los espacios. Caminar, caminar, y asustarse, perderse, llorar solo y mirar caras de desconocidos, caminar y pedir la hora sin saber donde se está, hacer polvo todas las cosas que tenés en la billetera de tanto mirarlas.
Caminar, 50,10 kilómetros de donde se esta.

jueves 21 de mayo de 2009

1.
Recorriendo las escuelas, los barrios, experimenta la manera en que se parten los puentes, las torres, cuando se construyen los nuevos barcos.
Todo este incendio en el tiempo atormentando su cuerpo frágil, se escabulle.

Y en tercera persona miro un cuerpo roto, marcado por el día y por la noche.
Cuando dormía, cuando no podía enfrentarme al miedo, cuando rezaba, cuando viajaba hacia la luz, cuando me tropezaba en las escaleras, cuando no podía ni mirarme.
Ahí estaba ella, plena y existente, llena de chocolate o de tierra, envuelta en lana, tejiendo este mundo.
Entre los ramos de albaca, mi muñeca sobrevive siempre al fulgor de la luna.

jueves 9 de abril de 2009

Lluvia


Me extingo con las hojas del viento
con mi subjetividad
con mi lenguaje:

Y soy el demonio.
La soberana peste
La puerta a lo efímero
El arma del diablo
Centinela avanzada del infierno
La larva del demonio
La fecha del diablo.


sábado 7 de febrero de 2009

Barroco.
...Quítame estas navajas inútiles que me dan mis pretensiones.
Estoy harta del lenguaje corrompido por el sexo.
Quiero moverme como pez en el agua, vivir sin comerme los dientes.
Volverme lenguaje inanimado.

jueves 27 de noviembre de 2008

C.A II
...Sigue subiendo como si al final del trayecto encontrara comida para comer, bocas para besar y todas esas manifestaciones que se les ocurren a los mortales cuando viven en sus casas, enjaulados ,buscando que beber para dejar de pensar en el afuera: el mundo empieza a efervescer como gas, como soda.
Cada escalón esta lleno de restos de comida, que hacen que cada subida se convierta en esquivar. El molesto trayecto hace que sus pies se le ensucien de papas hervidas, de pan ya duro y cortado, de tomates podridos,
Llega hasta el final del edificio y la risa la empieza a poseer como si fueran hormigas desesperadas en las casas de los hombres buscando el azúcar. Es indispensable la posesión de un cuerpo para que no muera.
Pero Catalina cruza los puentes de la razón y camina hacia el otro lado del edificio.
Mientras, los hombres en sus casas se sientan a comer el miedo o sus propios dientes forzados.
Ese estiramiento de su cara, la abertura de su boca, el ensanchamiento de sus fracciones: la acción incorrecta y desmesurada de reírse.
Cada sonido que sale de su boca poseída parece salirse del cuerpo y ser uno solo, mezclarse con el viento casi inexistente .
Mientras camina el extenso techo, siente en la planta de sus pies aun, el calor del sol que ha quedado impregnado en las baldosas .
Mirará la luna para no ver las barandas , tocara sus manos para sentir por ultima vez la textura de su piel.
Y su cuerpo se tirará al vacío.

domingo 12 de octubre de 2008

Ventana I.
Entonces, inclino la cabeza, sostengo tus miradas como un bandoneón
envuelto en burbujas o en frágiles partículas.
Ahora puedo digerir la posibilidad que me dan todos tus encuentros, tus ventanas exentas de luz, que nos miran, nos socorren, nos obsesionan.
Corremos lejos de las ventanas en donde interrumpe el insipiente olor a sol. Sabemos que nuestros cuerpos se guiaran solos y buscaremos otra ventana para mirar el mar, la lluvia, el sonido de tu voz afectada, tus enunciaciones pesimistas.
Yo estaré ahí, envuelta en tarde, deseando los destellos de tu voz aligerada por el mar...